El Lobo y La Luna El lobo la vio, frágil e inmóvil como el cristal. Su sirena en agua.
Se acercó, y vio su sonrisa. Enamorado, se decidió a seguirla al fin del mundo.
Y la siguió a la orilla del mar, y desapareció. Confundido miró al cielo.
Allá estaba, su sirena era una bruja reflejada. La amó más. La siguió hasta que se perdió en la luna.
Y ahí, sentado en la cima de la montaña, aulló su regreso, y esperó todas las noches hasta que volviera.
El Lobo y La Luna
El lobo la vio, frágil e inmóvil como el cristal. Su sirena en agua.
Se acercó, y vio su sonrisa. Enamorado, se decidió a seguirla al fin del mundo.
Y la siguió a la orilla del mar, y desapareció. Confundido miró al cielo.
Allá estaba, su sirena era una bruja reflejada. La amó más. La siguió hasta que se perdió en la luna.
Y ahí, sentado en la cima de la montaña, aulló su regreso, y esperó todas las noches hasta que volviera.